SECCION SINDICAL CGT DELPHI SANT CUGAT

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lunes, 7 de mayo de 2012

REFLEXIONES SOBRE UN PRIMERO DE MAYO.


Quizá en este mundo global en el que vivimos sólo importe la economía, el déficit, el i.v.a. y el dinero.  Quizá en esta sociedad el sindicalismo es algo trasnochado e inútil.  Algo fuera de lugar. Yo nunca me lo había planteado pero hoy he querido vivir un primero de mayo diferente.
Perdida entre la multitud que recorre las calles del centro de Barcelona he seguido una manifestación. Todos con sus banderas y consignas caminando pacíficamente guiados por el ideal de conseguir un mundo mejor.
_-¿Qué pasa? Preguntaban dos chicas en la plaça Sant Jaume cuando los manifestantes gritaban a favor de su compañera detenida. - ¿Por qué se manifiestan?
Otro joven, espectador ambulante -aplaudía apoyado en una pared- al acabar el discurso.
Al cruzar delante del ayuntamiento los policías, con cara de pocos amigos, defendían su puesto por si alguien se exaltaba.  Y tras ellos, dentro del edificio ,dos personas trajeadas conversaban:  - Ya se van, ya se van, pude oír a lo lejos.
Mientras, en una esquina de la plaza, una guía turística esperaba a que acabaran para seguir con su explicación sobre los edificios.
Los manifestantes, ya calle abajo, seguían su camino y sus consignas:
 - “los maleantes matan elefantes” gritaban y la gente sonreía al escuchar la acertada alusión a los acontecimientos recientes.
-“el último parado que sea diputado” continuaban diciendo y el público presente asentía con la cabeza.
Quizá esta sea la grandeza de estas personas: intentar remover las conciencias dormidas de ciudadanos conformistas.  Ellos aún creen que es posible un mundo mejor mientras los demás nos conformamos con el que tenemos aunque no nos guste.
Ya se alejan Rambla abajo, dirección al mar.  Y yo vuelvo sobre mis pasos, me confundo entre la multitud de nuevo. Los pintores siguen pintando sus cuadros; las floristas vendiendo sus flores; los turistas tomando café en las terrazas; la gente anónima paseando. En fin: la vida sigue.  Esta es la grandeza de nuestra sociedad y creo el valor más importante a preservar.  El respeto a todos. Unos se manifiestan, otros pasean y para todos hay cabida.
Yo dirijo mis pasos a una cafetería. Pido un café. Y comienzo a escribir.
Quizá ellos no sean tan idealistas.  Algo han conseguido. Hoy una persona como yo, instalada en su vida conservadora y poco luchadora, ha reflexionado: alguien debe mantener la ilusión viva de que aún es posible cambiar esta sociedad que todos hemos creado pero que a casi nadie gusta.
El idealismo frente al egoísmo. La movilización frente al conformismo. Esto en otras épocas trasformó el mundo, ¿por qué ahora no?.  Está claro que este sistema no funciona y nos lleva por mal camino.
No sé si algún día me atreveré a luchar, pero lo que si tengo claro es que a partir de ahora daré las gracias a quienes sí se atreven a hacerlo.  Y miraré con respeto y admiración a los manifestantes porque, a pesar de todo, creen que deben estar ahí y seguir luchando por el bien común.

1 mayo de 2012
  Isabó13

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy buena reflexion, con un poco de suerte al final la gente se convencera de que hay que pelear por lo nuestro